Un especialista en diagnóstico por imágenes destacó las ventajas de la ecografía cerebral para identificar posibles malformaciones, hemorragias y otras alteraciones neurológicas en los bebés. Recomendó consultar con el pediatra sobre la oportunidad de realizar el estudio, especialmente durante los primeros meses, cuando la fontanela permite observar las estructuras cerebrales.
La ecografía cerebral puede convertirse en una herramienta importante para detectar tempranamente determinadas alteraciones en el cerebro de los bebés y facilitar la evaluación médica oportuna. Así lo explicó un especialista en diagnóstico por imágenes durante una entrevista en la que detalló las ventajas, los alcances y las limitaciones de este procedimiento.
El Doctor Sergio Assef remarcó que se trata de un método que utiliza ultrasonido, no emplea radiación ionizante y permite observar distintas estructuras del cerebro a través de la fontanela, el espacio que permanece abierto entre los huesos del cráneo durante los primeros meses de vida.
“Es como hacer un estudio complejo pero usando una ecografía que es un medio inocuo, un medio que no hace daño, que es rápido”, sostuvo al explicar las diferencias con otros métodos de diagnóstico, como la tomografía computada y la resonancia magnética.
Detección temprana de posibles alteraciones
Durante la entrevista con el programa radial «La Mañana» de SKY FM 106.1 MHZ, el especialista señaló que la ecografía cerebral puede ayudar a identificar diversas patologías, entre ellas algunas malformaciones, hemorragias intracraneales, alteraciones de los ventrículos y determinadas lesiones cerebrales.
También explicó que el estudio permite evaluar estructuras como el tálamo y otras regiones encefálicas. Cuando se utiliza Doppler, además, es posible estudiar el flujo sanguíneo en determinados vasos cerebrales.
“Mientras más rápido hagamos el diagnóstico, mucho mejor”, afirmó el profesional, al destacar que la detección oportuna puede contribuir a que los médicos evalúen las alternativas de tratamiento y reduzcan el riesgo de complicaciones, según la patología identificada.
Entre las situaciones que pueden motivar una evaluación se encuentran las alteraciones en el crecimiento del perímetro cefálico, los antecedentes de prematuridad, las complicaciones durante el nacimiento y la sospecha de hemorragias o falta de oxigenación cerebral.
No obstante, la indicación debe establecerse de acuerdo con los antecedentes y la evaluación clínica de cada bebé.
¿Por qué se recomienda evaluar durante los primeros meses?
Uno de los aspectos centrales de la explicación del especialista fue la importancia de aprovechar el período en el que la fontanela permanece abierta, ya que permite obtener imágenes de las estructuras cerebrales mediante ultrasonido.
“Para mí, los pediatras, o si la mamá no le pidió este estudio, sería ideal que solicite que le hagan una ecografía cerebral al bebé antes de que se pase del año”, expresó.
El profesional mencionó que, en su experiencia, realizarla a los tres o seis meses puede facilitar la visualización de las estructuras cerebrales. También aclaró que, cuando el estudio se realiza tardíamente o la fontanela se cierra de manera precoz, la observación puede resultar más limitada.
Sin embargo, la edad adecuada y la necesidad de realizar una ecografía cerebral deben definirse con el pediatra. No todos los bebés necesitan este estudio como control de rutina, y una ecografía normal no garantiza por sí sola que el desarrollo neurológico futuro será normal.
Diferencias con la tomografía y la resonancia magnética
El especialista destacó que una de las principales ventajas de la ecografía es que no utiliza radiación ionizante y, por lo general, no requiere anestesia. Además, suele ser un procedimiento rápido y no invasivo.
En cambio, la tomografía computada utiliza radiación ionizante, mientras que la resonancia magnética puede requerir sedación en bebés que no logran permanecer quietos durante el estudio. La necesidad de sedación depende de cada paciente y del procedimiento.
El profesional señaló que la resonancia magnética puede aportar información complementaria cuando es necesario estudiar con mayor detalle determinadas estructuras cerebrales o investigar alteraciones que no pueden evaluarse adecuadamente mediante ecografía.
Por eso, ambos métodos pueden cumplir funciones diferentes dentro de la evaluación médica, de acuerdo con las necesidades de cada caso.
Prematuridad y complicaciones durante el nacimiento
Otro de los puntos abordados fue la evaluación de bebés prematuros o que atravesaron complicaciones perinatales.
El especialista explicó que estos antecedentes pueden justificar controles específicos para observar la evolución de las estructuras cerebrales y detectar posibles lesiones asociadas, por ejemplo, a hemorragias o episodios de falta de oxígeno.
En estos casos, la ecografía cerebral puede formar parte del seguimiento indicado por el equipo médico, junto con otros estudios y controles del desarrollo infantil.
También advirtió que determinadas manifestaciones, como una somnolencia inusual, dificultades para alimentarse o una alteración importante del estado de respuesta del bebé, requieren valoración médica. Si el bebé presenta dificultad respiratoria, convulsiones, pérdida de respuesta o cuesta despertarlo, es necesario acudir a una guardia de inmediato.
Un estudio que no reemplaza los controles pediátricos
Al ser consultado sobre los riesgos de solicitar el estudio por iniciativa propia, el profesional consideró que lo ideal es comenzar con una consulta pediátrica para determinar qué evaluación necesita cada niño.
La ecografía cerebral puede aportar información valiosa, pero sus resultados deben interpretarse junto con los antecedentes, el examen físico y la evolución del bebé. Cuando se detecta alguna alteración, el tratamiento depende de su naturaleza y gravedad, y puede requerir la intervención de especialistas en neurología, neurocirugía u otras áreas.
Finalmente, el especialista insistió en la utilidad de la ecografía como herramienta diagnóstica, especialmente cuando se realiza en el momento adecuado y existe una indicación clínica.
La recomendación para las familias es mantener los controles pediátricos durante los primeros meses de vida, informar cualquier antecedente relevante del embarazo o del nacimiento y consultar si corresponde realizar estudios complementarios. La detección temprana puede ser decisiva para orientar el diagnóstico y el tratamiento de determinadas patologías, aunque ningún estudio por imágenes reemplaza el seguimiento integral del desarrollo infantil.

