El aumento de glóbulos blancos durante el embarazo puede ser una respuesta fisiológica normal del organismo y no necesariamente significa la presencia de una infección, explicó el Dr. Juan J. López Bonfanti, presidente de la Asociación Jujeña de Obstetras y Ginecólogos de Jujuy. El especialista remarcó que, si bien durante la gestación los valores pueden alcanzar hasta 15.000 glóbulos blancos, la evaluación médica debe realizarse siempre considerando los síntomas y el contexto general de cada paciente.
“En la persona de edad adulta, el valor de glóbulos blancos es hasta 10.000, siendo el embarazado un valor normal de hasta 15.000”, explicó López Bonfanti durante una entrevista, y aclaró que este incremento comienza al inicio del embarazo y puede mantenerse “hasta 45 días después del parto, hasta lo que se considera el puerperio alejado”.
El profesional señaló que esta elevación constituye una adaptación natural del organismo durante la gestación y, por sí sola, no debe interpretarse como una señal de alarma. “Por debajo de los 15.000 glóbulos blancos se considera completamente normal”, afirmó en una entrevista radial por SKY FM 106.1 MHZ.
Cuándo puede existir una sospecha de infección
López Bonfanti explicó que los valores superiores a ese rango requieren una evaluación médica, especialmente cuando aparecen síntomas compatibles con algún proceso infeccioso.
“Por arriba de los 15.000 glóbulos blancos sí ya podemos estar hablando de que se puede sospechar de que hay alguna infección en alguno de los sistemas de los órganos de la paciente”, indicó.
Sin embargo, el especialista insistió en que un análisis de laboratorio no debe interpretarse de manera aislada. “Siempre se habla de que a la paciente hay que evaluarla todo en un contexto y no solamente con respecto al valor de los glóbulos blancos”, sostuvo.
Entre las situaciones que pueden requerir mayor atención mencionó síntomas respiratorios y signos compatibles con infecciones urinarias, que son frecuentes durante el embarazo. En esos casos, explicó, el aumento de glóbulos blancos acompañado de síntomas puede orientar hacia la necesidad de realizar estudios específicos.
El seguimiento permite detectar y tratar a tiempo
Ante la aparición de síntomas, el especialista explicó que habitualmente se solicita un hemograma completo y, dependiendo de la sospecha clínica, estudios complementarios.
“En caso de que se sospeche de una infección urinaria, se pedirá un análisis de orina con un cultivo de orina”, detalló. Para las infecciones respiratorias, en tanto, señaló que se realiza la evaluación clínica y los estudios correspondientes.
Si se confirma una infección, el tratamiento y el seguimiento resultan fundamentales. López Bonfanti explicó que, una vez finalizado el tratamiento indicado, puede repetirse el recuento de glóbulos blancos “para evaluar y ver que los mismos hayan descendido por debajo de su valor normal”.
La infección, y no el aumento de glóbulos blancos, es el factor de riesgo
Consultado sobre si un recuento elevado de glóbulos blancos puede afectar directamente al bebé o determinar el tipo de parto, el presidente de la Asociación Jujeña de Obstetras y Ginecólogos fue contundente.
“De por sí el aumento de glóbulos blancos no, lo que sí puede afectar al bebé, al embarazo y al parto es la infección que esté cursando la paciente”, explicó.
En ese sentido, remarcó que una infección durante el embarazo puede comprometer la salud materna y, en determinadas circunstancias, generar la necesidad de finalizar el embarazo para preservar el bienestar de la madre.
“Es importante tener en cuenta esto, hacer los diagnósticos de forma oportuna y el tratamiento oportuno y el seguimiento como corresponde de toda paciente que curse algún tipo de infección o aumento de glóbulos blancos por fuera de lo normal”, enfatizó.
El control prenatal, una herramienta clave
Como mensaje para las mujeres embarazadas, López Bonfanti destacó la importancia de comenzar los controles desde el momento en que se confirma la gestación.
“Siempre es importante y se le recalca a la paciente que está embarazada que realicen los controles correspondientes de embarazo”, afirmó.
El especialista explicó que, en un embarazo de bajo riesgo, se considera suficiente un control mensual, mientras que determinadas condiciones requieren controles más frecuentes.
“Hay embarazos de alto riesgo, por ejemplo pacientes con trombofilia, con diabetes, con hipertensión arterial, que deben ser realizados los controles de una forma más periódica, cada 15 días, cada 7 días, eso ya depende de cada embarazo”, señaló.
Por ello, recomendó que las embarazadas se acerquen al sistema de salud, tanto público como privado, desde el comienzo de la gestación para realizar un seguimiento adecuado.
Acompañamiento familiar y tranquilidad
Finalmente, el ginecólogo puso en valor el acompañamiento de la familia durante el embarazo y destacó que los cuidados deben contemplar distintos aspectos de la salud.
“Lo importante es que estén acompañadas siempre, porque también es importante transmitir los consejos, los mensajes, no solamente a la paciente sino también a alguna persona que la acompañe”, expresó.
Además de los controles obstétricos, recomendó incorporar controles nutricionales y odontológicos, con el objetivo de favorecer un embarazo saludable y llegar al término con un adecuado desarrollo fetal.
“Lo importante es la tranquilidad de la paciente y de todo el grupo familiar”, concluyó López Bonfanti.

