La facilitadora de constelaciones familiares explicó cómo desarrolla su trabajo individual, qué situaciones suelen llevar a las personas a buscar este tipo de acompañamiento y remarcó la importancia de asumir un compromiso personal para poder avanzar. También destacó la necesidad de preservar la privacidad de quienes consultan y aclaró que esta práctica no reemplaza la atención de profesionales de la salud mental.

“El principal objetivo es ayudar”, sostuvo Andrea López al referirse a su trabajo con constelaciones familiares, una práctica a la que, según explicó, recurren personas que buscan comprender determinados conflictos personales, familiares, de pareja o económicos y encontrar nuevas herramientas para afrontarlos.

López señaló que existen diferentes modalidades de constelaciones —familiares, grupales e individuales— y explicó que actualmente realiza principalmente sesiones individuales. Según detalló, esta alternativa permite que quienes consultan puedan abordar cuestiones personales con mayor privacidad.

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“No tenemos que hacernos cargo de lo que no es de nosotros. Es aprender, es ordenarse, tanto en lo familiar, en lo individual, en la pareja, en la casa, en lo económico”, expresó.

En ese sentido, sostuvo que uno de los objetivos del proceso es identificar situaciones que pueden estar vinculadas con experiencias familiares y trabajar sobre ellas para evitar que determinados conflictos se reproduzcan en las generaciones siguientes.

“La constelación es el ordenamiento de la raíz, del árbol genealógico, digamos. Es lo mismo, nada más que por ahí es más profundo”, explicó.

Una experiencia personal que marcó su camino

López contó que su acercamiento a las constelaciones también estuvo atravesado por su propia historia familiar. Relató que cuando tenía 14 años su madre se fue del hogar y quedó, junto con su hermano mayor, al cuidado de sus hermanos menores.

“Te quedás con ese rencor, te quedás porque yo era la mayor de todos los hermanos y tenías que hacerte cargo de tus hermanos, porque tu papá solo no podía. Entonces como que arrancás a ser mamá y como que tu cabeza con 14 años madura a una persona de 50”, recordó.

A partir de esa experiencia, explicó, comenzó un proceso personal que le permitió comprender situaciones de su pasado y trabajar para no trasladar determinados dolores a sus propios hijos.

“Uno tiene que perdonar. No es que tiene que ir a pedir perdón a la persona. Pero tiene que perdonar desde adentro y seguir adelante”, afirmó.

Para López, este aprendizaje también tiene relación con los denominados patrones familiares que pueden repetirse de generación en generación.

“Todo lo que nosotros pasamos mal, o todo lo que nos pasa en la vida, la volcamos en los hijos, en la pareja. Y los hijos repiten esos patrones. Y no es así”, sostuvo.

“Cuando encuentran las respuestas, empiezan a sanar”

La entrevistada explicó que las personas pueden llegar a una constelación por diferentes motivos y que no necesariamente necesitan conocer toda la historia de su familia para comenzar el proceso.

Entre las situaciones que pueden aparecer durante las sesiones mencionó conflictos familiares, separaciones, problemas de pareja y experiencias dolorosas. También relató casos vinculados con situaciones de abuso, aunque remarcó la necesidad de preservar la identidad y privacidad de quienes consultan.

Según describió, durante las sesiones la propia persona participa activamente del proceso.

“Ellos solos, es una cosa que ellos solos, yo les doy para que ellos anoten. Ellos solos lo hacen, ellos solos visualizan y ellos solos sacan desde dónde”, explicó.

López aseguró que, desde su experiencia, algunas personas manifiestan cambios luego de las sesiones. Como ejemplo, relató el caso reciente de una mujer que, después de atravesar una sesión extensa, le comunicó que había logrado dormir toda la noche.

“Me llamó que fue la primera noche que durmió toda la noche”, contó, y consideró que ese tipo de experiencias representan un cambio significativo para quien atraviesa un momento difícil.

Una herramienta complementaria, no un reemplazo de la psicología

Uno de los puntos que López consideró importante aclarar es que las constelaciones familiares no reemplazan la atención psicológica ni psiquiátrica.

“No”, respondió ante la consulta sobre si esta práctica podía sustituir un tratamiento psicológico. “No porque yo no soy psicóloga. (…) No es lo mismo un profesional que hacer constelaciones. Se puede ayudar, sí, pero no pasar por un psicólogo”, remarcó.

Incluso contó que algunas personas que concurren a sus sesiones también realizan tratamientos con psicólogos o psiquiatras y que, en determinados casos, el acercamiento a las constelaciones puede darse como una herramienta complementaria.

“Es una ayuda energéticamente, digamos”, explicó.

Privacidad y ética: “Ayudar sin hablar”

Otro de los aspectos que López destacó durante la entrevista fue la confidencialidad. Consideró que preservar la intimidad de quienes consultan constituye una responsabilidad fundamental para cualquier persona que brinde acompañamiento.

“La ética mía es, yo soy ciega, sorda y muda. Atiendo todo el mundo y nadie se entera quién entra y quién sale”, expresó, utilizando la frase para remarcar su compromiso con la reserva de las historias personales.

En esa línea, sostuvo: “Lo profesional siempre es no hablar. O sea, ser profesional”.

López explicó que muchas personas se acercan porque necesitan un espacio donde puedan expresar cuestiones que no necesariamente comparten con familiares, amigos o conocidos.

“Ayudar en todo lo que pueda y que la gente salga adelante, que la gente se ordene y que quede acá. Que no se entere el vecino, que no se entere el del costado”, afirmó.

Un mensaje para quienes atraviesan momentos difíciles

Al finalizar, López invitó a quienes estén atravesando dificultades a realizar primero una mirada personal sobre aquello que están viviendo y, si consideran necesario, buscar ayuda.

“Primero que piensen, que se analicen solos del por qué me está pasando esto”, señaló.

Y resumió su mensaje con una frase que considera central en su experiencia: “Hay dolores que no son nuestros. Entonces desde ahí es la única manera que se puede salir adelante. Cortando cosas que no son de uno”.

Para López, además de cualquier acompañamiento externo, existe un componente fundamental que depende de cada persona: la voluntad de cambiar.

“Si la persona que se acerca quiere realmente cambiar su vida y salir adelante (…) tiene que venir con eso, que yo quiero y puedo porque me merezco salir adelante”, afirmó.

Finalmente, puso a disposición sus canales de contacto para quienes quieran conocer más sobre su trabajo y consultar sobre las sesiones. Explicó que responde personalmente los mensajes y que también procura acompañar a quienes necesitan orientación.

“Ayudar es lo que más me gusta”, concluyó.

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