La usuaria afirmó que el problema comenzó tras el cambio del medidor electrónico, cuestionó el sistema de medición y reclamó respuestas de la empresa y de los organismos de control. También denunció que los altos impuestos incluidos en la boleta agravan el costo final del servicio.
Una vecina de la localidad de Yuto denunció públicamente, en una entrevista con el periodista Marcos Huanca de SKY FM, que recibió una factura de energía eléctrica por 1,6 millones de pesos y aseguró que, tras meses de reclamos sin una solución definitiva, hoy enfrenta una deuda que supera los 4 millones de pesos, situación que —según afirmó— le provocó un fuerte impacto económico y emocional en su familia.
Durante la entrevista, la usuaria relató que el conflicto comenzó luego del reemplazo del medidor tradicional por uno electrónico y sostuvo que, desde entonces, las facturaciones registraron incrementos que considera injustificados.
«A mí en enero me llega la boleta de un millón seiscientos. Apenas la recibí hice el reclamo y me dijeron que era una mala facturación, que no me preocupara, que no pagara porque me iban a enviar una nueva boleta con el importe correcto», relató.
Sin embargo, aseguró que la corrección nunca llegó y que, con el paso de los meses, la empresa terminó exigiéndole el pago de ese monto, además de diferencias correspondientes a períodos que, según indicó, ya habían sido cancelados.
«Después me dijeron que tenía que pagar una diferencia de noviembre de 444 mil pesos y otra de diciembre de 551 mil pesos. Pretenden cobrarme dos boletas que ya tengo pagadas», sostuvo.
La vecina explicó que reside en una vivienda familiar de tres habitaciones y afirmó que su consumo eléctrico no difiere del de cualquier hogar del interior provincial.
«Tengo lo común que tiene cualquier familia. Lo único que tengo es un aire acondicionado porque acá hace muchísimo calor y hoy ya no es un lujo, es una necesidad.»
Según detalló, antes del cambio del medidor abonaba entre 80 y 90 mil pesos, aunque posteriormente las facturas comenzaron a incrementarse hasta alcanzar cifras que calificó como «imposibles de afrontar».
Cuestionamientos al sistema de medición
Durante la entrevista, la usuaria puso en duda la forma en que se registran los consumos y aseguró que existen contradicciones entre las respuestas recibidas por distintos organismos.
«Ellos dicen que consumo 3.900 kilowatts por día. El ingeniero que vino a mi casa hizo los cálculos y me dijo que mi consumo debía rondar entre 300 y 350. Me dijo que ni siquiera todo el barrio consume lo que figura en mi factura.»
También afirmó que las inspecciones realizadas descartaron pérdidas internas de energía.
«Verificaron que mi medidor estaba bien y que no tengo ninguna fuga dentro de mi casa.»
Pese a ello, indicó que nunca obtuvo una explicación técnica sobre el origen de la elevada facturación.
Reclamos sin respuestas
La vecina manifestó haber presentado numerosos reclamos tanto ante la empresa distribuidora como ante organismos de control, aunque denunció demoras y falta de respuestas.
«Mi nota estuvo más de 44 días sin respuesta cuando el plazo era de diez días. Recién cuando hice la presentación ante el organismo de control me llamaron esa misma tarde.»
Asimismo, cuestionó que muchos de los trámites deban realizarse exclusivamente por medios digitales.
«Vas a la oficina y te dicen que todo se hace online. Ya ni siquiera entregan la boleta en papel y en el mensaje solo aparece el monto; no podés ver qué te están cobrando.»
«Más de la mitad de la boleta son impuestos»
Otro de los puntos cuestionados por la entrevistada fue la composición de la factura.
«Cuando me senté a leer la boleta descubrí que de 444 mil pesos, la empresa me cobraba alrededor de 160 mil y todo lo demás eran impuestos.»
Según expresó, el incremento del consumo registrado también provoca un aumento automático de los tributos incluidos en la factura.
«Mientras más consumo te ponen, más se disparan todos los impuestos. Ahí está el verdadero problema.»
La usuaria aseguró además que detectó conceptos que, a su entender, no deberían ser afrontados por los habitantes del interior provincial.
«En mi boleta aparece un impuesto relacionado con la Ciudad Cultural. Yo nunca voy ahí y, sin embargo, también lo estoy pagando.»
Estrés económico y preocupación familiar
La entrevistada sostuvo que la situación afecta gravemente la economía de su hogar y reveló que el conflicto ya tuvo consecuencias sobre la salud de su familia.
«Mi marido sufrió un pico de presión por el nivel de estrés. Tenemos dos hijas y no podemos quedarnos sin luz, pero tampoco podemos pagar cuatro millones de pesos.»
Añadió que continuará impulsando acciones administrativas e incluso judiciales si no obtiene una resolución favorable.
«Voy a esperar el tiempo que sea necesario. Si no hay una respuesta favorable, buscaré un abogado y llegaré hasta las últimas consecuencias.»
Pedido a otros usuarios
Finalmente, la vecina pidió a otros usuarios que documenten formalmente cada reclamo y que no acepten refinanciaciones cuando consideren que la deuda no corresponde.
«No se dejen engañar con la refinanciación. Si uno acepta, está reconociendo un consumo que nunca hizo.»
También convocó a los ciudadanos a exigir mayor transparencia sobre la forma en que se determinan los consumos y los cargos incluidos en las facturas.
«Todos deberíamos pedir que expliquen qué nos están cobrando y adónde va toda esa plata. Lo único que queremos es pagar lo que realmente consumimos y nada más.»

