Tras más de 50 días de bloqueos y protestas, sectores obreros, campesinos e indígenas mantienen una fuerte confrontación con el gobierno boliviano. Desde La Paz, el periodista Sabo, corresponsal de La Izquierda Diario advirtió sobre una crisis de gobernabilidad, escasez de alimentos y combustibles, y un creciente rechazo popular a las políticas impulsadas por el presidente Rodrigo Paz.
«La ciudad de La Paz se encuentra prácticamente asfixiada. Hay una escasez importante de alimentos y combustibles porque los bloqueos impiden la llegada de estos productos», afirmó Sabo durante una entrevista con el periodista Marcos Huanca de Sky FM 106.1.
Según el corresponsal, el conflicto alcanzó niveles inéditos en las últimas décadas. En los momentos más críticos se registraron más de 100 puntos de bloqueo en todo el país y, aunque actualmente esa cifra se redujo, todavía permanecen entre 40 y 50 cortes de ruta.
El periodista señaló que el origen de la crisis se encuentra en una serie de decretos y leyes impulsadas por el gobierno nacional que, según afirmó, replican políticas de ajuste similares a las aplicadas en Argentina por el presidente Javier Milei.
«Rodrigo Paz intentó imponer un plan de ajuste mediante decretos. Lanzó leyes antiobreras y antipopulares, impulsó una reforma laboral y hasta intentó crear un mercado libre de tierras eliminando protecciones históricas para pequeños propietarios», sostuvo.
La tensión se agravó por la negativa del gobierno a liberar a los detenidos durante las protestas, condición que los sectores movilizados consideran indispensable para avanzar en una negociación. «La gran mayoría de los bloqueadores exige la renuncia de Rodrigo Paz. Por eso el diálogo está trabado y no está claro si se llegará a algún acuerdo», explicó.
Crisis de representación y ausencia de oposición
Sabo también cuestionó el sistema político boliviano surgido tras las últimas elecciones nacionales, al considerar que importantes sectores populares quedaron sin representación institucional.
«El parlamento está inclinado completamente hacia la derecha. No existe una oposición real porque tanto oficialistas como opositores terminan aprobando las leyes que solicita el gobierno», aseguró.
En ese sentido, describió una profunda desconexión entre la dirigencia política y la ciudadanía movilizada.
«Existe una fisura enorme entre el aparato estatal y el pueblo movilizado. Trabajadores, campesinos y sectores populares sienten que no tienen ninguna expresión política dentro del Estado», manifestó.
Acusan al gobierno de buscar un endurecimiento represivo
El corresponsal advirtió además sobre rumores de una posible declaración de estado de sitio en caso de fracasar las negociaciones en curso.
«Hay amenazas de radicalizar el conflicto desde los sectores movilizados y también amenazas del gobierno de avanzar con un salto en la represión si no se alcanza un acuerdo», alertó.
Respecto al rol del expresidente Evo Morales, indicó que el oficialismo intenta responsabilizarlo por las protestas, aunque sostuvo que la movilización actual tiene causas más profundas.
«Necesitan echarle la culpa a alguien para limpiar sus propias responsabilidades. Evo tiene influencia en algunos sectores, especialmente en Cochabamba, pero la agenda principal de los movilizados es la renuncia de Rodrigo Paz», afirmó.
Malestar económico e inflación
La situación económica aparece como uno de los factores centrales detrás del conflicto. Sabo describió un fuerte deterioro del poder adquisitivo y un incremento acelerado del costo de vida.
«Los precios y la inflación se han disparado de una manera que hace muchos años no se veía en Bolivia. Hay una situación de inflación acelerada y una escasez tremenda que agrava aún más el costo de vida», explicó.
A su entender, ese escenario alimenta la movilización social y profundiza la crisis política.
«Hay un malestar muy profundo que es lo que está alimentando la movilización y la crisis de gobernabilidad en estos momentos», remarcó.
Cuestionamientos a la Central Obrera Boliviana
Otro de los puntos señalados por el periodista fue el desempeño de la Central Obrera Boliviana (COB), organización que impulsó inicialmente la huelga general, pero que actualmente recibe fuertes críticas de sectores movilizados.
«La COB tuvo un papel importante al convocar la huelga, pero el peso de la lucha terminó recayendo sobre los sectores campesinos e indígenas. Muchos movilizados cuestionan que no haya logrado paralizar efectivamente la producción y temen una nueva traición al movimiento», señaló.
Denuncias de censura y ocultamiento informativo
Finalmente, Sabo denunció que la gravedad de la situación no está siendo reflejada por los grandes medios de comunicación.
«Los grandes medios están conspirando junto con el gobierno para sembrar un clima de tranquilidad que no existe. Por eso los sectores populares reclaman la presencia de organismos de derechos humanos y de la prensa internacional», concluyó.
Mientras continúan los bloqueos, las negociaciones permanecen estancadas y Bolivia enfrenta horas decisivas en una crisis que, según los propios protagonistas, podría profundizarse aún más si no aparecen respuestas políticas capaces de canalizar el creciente descontento social.

