Editorial
Pasaron tres meses desde que Mónica Alaniz llegó al Concejo de Perico impulsada por la ola de La Libertad Avanza. Llegó con la promesa de una “nueva política”, austeridad y trabajo.
Por ahora, el balance es nulo: proyectos para la ciudad, ninguno.
Lo que sí circula seguido son fotos, videos y comentarios de su presencia en fiestas, bares y encuentros nocturnos.
Nadie puede estar en contra de festejar. El problema aparece cuando se comparan los números. Porque mientras los proyectos están en cero, la agenda festiva parece estar en expansión permanente. Una especie de curiosa ecuación política: a más fiestas, menos Concejo.
Uno de los últimos eventos donde se la vio fue una celebración por el “Día de los DJs”. El detalle es que, según varios asistentes, la mayoría de los presentes ni siquiera era DJ.
Pero eso no impidió la ceremonia: diploma, fotos, sonrisas, comida y bebida. Alaniz estuvo ahí, saludó, posó para las cámaras y dejó testimonio en redes.
Mientras tanto, en el plano legislativo, el silencio sigue siendo total.
Entre quienes siguen la política local ya se repite una frase medio en broma, medio en serio: la concejal tiene más presencia en bares que en barrios.
En tres meses no se registran proyectos para la ciudad, ni iniciativas visibles en el Concejo, ni gestiones que hayan cambiado algo en la vida cotidiana de los periqueños.
Pero cuando hay evento y fiesta, la presencia está garantizada.
En una de las últimas celebraciones, la escena de la fiesta, según quienes estuvieron ahí, tenía una composición bastante particular: más ñoquis que DJs.
Si se hace el balance de estos tres meses, la ecuación queda clara: 0 proyectos en el Concejo. Varios millones en salario como concejal. Presencia impecable en cada fiesta. Cuando la intensidad de la fiesta es inversamente proporcional al trabajo en el Concejo, la política empieza a parecer otra cosa.
Algunos ya lo dicen con ironía: no saben si Alaniz asumió como concejal… o como anfitriona oficial de la noche periqueña.
Y mientras tanto se viene la Fiesta Patronal de San José de Perico, uno de los momentos donde todo el pueblo suele juntarse. Sin embargo, lejos de sumarse Alaniz aparece por fuera. Una paradoja más: para las fiestas privadas siempre está, pero cuando la fiesta es del pueblo, parece que no.

