Editorial
En medio de una de las crisis más grandes que recuerda el Concejo Deliberante, el intendente Rolando Ficoseco, firmó el decreto 082/2026 y convocó a la apertura de sesiones ordinarias para informar cómo está la administración municipal.
Nada raro. Lo que marca la Carta Orgánica: rendir cuentas. Pero en el Concejo parece que cumplir la ley se volvió una novedad.
Mientras el Ejecutivo se limitó hacer lo que corresponde, en el recinto algunos ediles decidieron montar otra cosa: un pequeño carnaval político donde el reglamento quedó en segundo plano y lo importante es el show.
La parálisis del cuerpo no cayó del cielo. Tiene responsables bastante visibles: los concejales de La Libertad Avanza Mario Abraham y Mónica Alaniz, junto con los «peronistas» hoy rebautizados como “traidores” Walter Cardozo, Mónica Sánchez y Anahí Juárez.
En vez de respetar el orden del día, quisieron meter temas a último momento, como si la sesión fuera una bolsa de sorpresas. Todo mezclado, todo improvisado.
Cuando la política empieza a funcionar así, el Concejo deja de ser una institución y pasa a parecer una reunión improvisada donde cada uno habla cuando quiere.
El intendente propuso algo bastante lógico: hacer la apertura en Copacabana, un salón amplio donde puedan entrar vecinos y prensa.
La oposición, en cambio, quiere hacerlo dentro del Concejo Deliberante, un espacio chico donde apenas caben los concejales y algún asesor. Un lugar ideal si la idea es que nadie mire demasiado. Porque cuando el debate se achica a cuatro paredes, también se achican las preguntas incómodas.
La comparsa legislativa
La escena parece un carnaval fuera de fecha: discursos inflamados, gestos para la tribuna y el reglamento convertido en papel picado.
Mientras algunos ensayan coreografías mediáticas, la ciudad sigue esperando gestión. Mientras se discute el escenario, pasan los días. Y mientras se pelea por el micrófono, el Concejo sigue sin resolver lo básico.
El Ejecutivo cumple con su obligación: informar.
El Concejo, en cambio, todavía parece estar decidiendo si va a actuar como institución… o como comparsa.

