Editorial

Cuando Mónica Alaniz llegó al Concejo Deliberante lo hizo envuelta en el discurso de terminar con la vieja política y poner orden. Como indica el manual habló de transparencia, de cambio y de cortar con los pactos que la gente dice conocer de memoria. Pero a poco de asumir, la realidad empezó a ir por otro lado.

Uno de los primeros movimientos fue acercarse a Walter Cardozo, un dirigente al que había criticado durante la campaña. El entendimiento no pasó desapercibido para nadie. En los pasillos se comenta que el acuerdo sirvió para acomodar a los propios y ordenar espacios. El cambio prometido empezó a parecerse bastante a la lógica de siempre: acuerdos por plata y reparto de lugares.

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NO a la reforma laboral

Su paso previo por el propio Concejo Deliberante levanta sospechas. Alaniz (LLA) trabajó allí antes de ser concejal y todavía hay quienes se preguntan qué tareas cumplía y no son pocos los que se atreven a decir que era, lisa y llanamente una ñoqui.

Se comenta que junto a Cardozo usan la pagina oficial del Concejo Deliberante para difundir politica partidaria, lo cual ya generó gran malestar.

Con proyectos escasos, intervenciones breves y solamente presencia constante en redes. Mucho video, mucha publicación y poco debate sobre los problemas de fondo de Perico.

«Los periqueños claramente no votaron eso y están siendo nuevamente estafados», es la sensación que recorre entre los vecinos que siguen al detalle la vida política de la ciudad.