Editorial
A veces no hace falta una sesión en el Concejo para que alguien reaccione. Hace falta que lo cuenten en la radio. Eso pasó con la concejal Mónica Alaniz, de La Libertad Avanza. Después de que en SKY FM 106.1 se difundiera la denuncia por haberse ido sin entregar las llaves y dejando una deuda millonaria de alquiler, finalmente apareció la llave. La plata, no.
No fue una decisión voluntaria ni un gesto de responsabilidad anticipado. Fue la presión la que apuró todo. Cuando el tema tomó estado público y los vecinos empezaron a opinar, la obligación que estaba pendiente se volvió urgente.
En medio del escándalo, la concejal se mostró en el Concejo Deliberante grabando un video junto a su socio Walter Cardozo, como si con presencia en redes alcanzara para ordenar el problema. Pero la deuda sigue ahí. Y, según trascendió, la intención sería pagarla sin intereses.
La pregunta es simple: ¿hay que exponer a un funcionario para que cumpla? Porque no estamos hablando de un trámite complejo. Estamos hablando de entregar una llave y pagar un alquiler.
No es solo una cuestión administrativa. Es una cuestión de coherencia. No alcanza con posar para las cámaras ni con mostrar asistencia perfecta después del papelón. La confianza no se recompone con videos.

