En política hay quienes gestionan y quienes tiran humo en los medios. El diputado provincial Federico Manente, en estos dos años y algunos meses en la Legislatura, parece haber elegido el segundo camino.

Mientras tanto, en Perico, la avenida Canadá se vuelve a inundar cada vez que llueve fuerte. No es una calle más: por esa avenida transitan alrededor de 20 barrios. Es una arteria clave para la circulación diaria, para ir a trabajar, llevar los chicos a la escuela o simplemente moverse por la ciudad. Cuando se anega, no se complica un sector: se complica media Perico.

En los registros parlamentarios figuran 26 proyectos de ley y 11 proyectos de declaración de su autoría. Hay iniciativas sobre acompañamientos terapéuticos, historia clínica digital, donación de órganos, prevención de estafas, pubertad precoz, promoción de derechos y adhesiones a leyes nacionales. Pero sobre la avenida Canadá, nada concreto.

La obra hidráulica para terminar con la histórica inundación fue una promesa clara de campaña. Fue uno de los ejes para pedir el voto. Y esa obra no aparece.

Cada tormenta, aunque este año no hayan sido intensas, vuelve a mostrar el problema. Los vecinos miran el cielo con miedo, esperando que la lluvia no sea fuerte. Saben que, si cae con intensidad, el agua se acumula, la avenida se transforma en un río y las casas cercanas quedan en riesgo. No es una exageración: es una rutina que se repite.

No alcanza con declaraciones de interés ni con adhesiones simbólicas. Se necesitan estudios hidráulicos serios, gestión de presupuesto, coordinación con el Ejecutivo y ejecución real de obra pública.

La pregunta es simple: ¿se puede representar a Perico sin priorizar el principal reclamo estructural de la ciudad? Declarar es sencillo. Gestionar una solución para una avenida que afecta a 20 barrios es más complejo. Pero para eso fue elegido.