Un joven terminó agredido con un botellazo en las inmediaciones de la Carpa Russet durante el fin de semana de carnaval en Perico. El hecho quedó registrado en un video que se viralizó en redes sociales y generó preocupación en la comunidad. Sin embargo, desde la organización dejaron en claro cuál es su prioridad y hasta dónde llega su compromiso: “Nuestra organización me da puerta para adentro” agrego Betuns Gabriel uno de sus representantes en dialogo con el programa radial «Preso en mi Ciudad» de SKY FM 106.1 MHZ.

Gabriel, representante del evento, confirmó que se enteraron de lo sucedido recién al día siguiente. “No, no, recién hoy”, respondió cuando se le consultó si habían tomado conocimiento durante la noche. La razón, explicó, es que estaban enfocados en que el espectáculo se desarrollara sin inconvenientes internos: “Anoche nos preocupaba mucho por adentro de la carpa, que el espectáculo se cumple con la gente, porque la gente pagó una entrada”.

Es decir: lo importante era que el show continúe.

“No tenemos jurisdicción en la calle”

Sobre el episodio violento, Gabriel fue categórico: “No tenemos jurisdicción en la calle o en los volúmenes afuera”. Según su versión, el enfrentamiento ocurrió fuera del predio y no pueden garantizar lo que suceda en la vía pública.

Aunque aseguró que contaban con “50 adicionales de la policía y aparte 50 más de una empresa privada”, ninguno de esos casi 100 efectivos habría advertido el hecho en el momento. “Esto es cuestión de tener 30 segundos nomás… en 30 segundos pasan estas cosas”, explicó.

Y frente a la gravedad potencial del ataque, relativizó: “No fue mas que un botellazo”.

Seguridad con límite geográfico

El organizador detalló que cumplen con las exigencias formales: “La ordenanza nos exige cuatro enfermeras y una ambulancia adentro” y que todo asistente está cubierto por un seguro, siempre y cuando el incidente ocurra dentro del predio. “Tenemos un seguro de la puerta para adentro”, remarcó.

Fuera de ese perímetro, la responsabilidad se diluye. “Yo tranquilamente puedo decir no sé nada, porque nosotros somos de puerta para adentro”, expresó, aunque luego agregó que “aman a sus clientes”.

Consultado sobre si hubo fallas en la organización externa, respondió: “Eso yo tendría que hablar con la policía”, deslizando la carga hacia las fuerzas de seguridad.

El problema “son los chicos”

En su análisis, el foco no estuvo en la prevención ni en la logística, sino en la conducta de los jóvenes: “Los chicos se toman dos vasos y ya se desconocen. Es un problema de la juventud”, sostuvo, atribuyendo la violencia al consumo de alcohol.

Aun así, reconoció que “nada nos garantiza que no pasen estas cosas”, aunque prometió que ahora gestionarán mayor presencia policial y caballería en el exterior.

Todo en regla… mientras sea adentro

Gabriel aseguró que el evento contó con todas las habilitaciones municipales y controles correspondientes: “Yo invito que me hagan control el antes, el mientras y después… contamos con todo”.

El mensaje final para los padres fue tranquilizador, al menos dentro del límite físico del predio: “Puerta para adentro… está totalmente seguro. Ahora afuera… vamos a coordinar”.

La escena que quedó registrada en video (un joven arrojando una botella contra otro en plena desconcentración) reabre un debate incómodo en Perico: cuando miles de personas se convocan alrededor de un evento, ¿la responsabilidad termina exactamente en el marco de la puerta?

Porque, como quedó claro en la entrevista, la música puede sonar fuerte, las luces pueden encenderse para desconcentrar y las habilitaciones pueden estar en regla. Pero afuera, en esos “30 segundos” que nadie controla, la violencia también tiene entrada libre.