La proliferación de piletas privadas en alquiler sin controles sanitarios encendió la preocupación de profesionales de la salud, que advierten sobre riesgos evitables de contagio, especialmente en niños, y reclaman la intervención del Estado municipal mediante una ordenanza que regule la actividad.
“Yo creía que en realidad sí se debería tener un control sanitario”, sostuvo una Licenciada en Educación para la Salud, al referirse a estos espacios recreativos que funcionan durante el verano sin supervisión profesional. Según explicó, el problema va mucho más allá de cuadros leves. “Más allá de las gripes, hay enfermedades más contagiosas que no se tienen en cuenta”, advirtió.
La especialista señaló que el contexto favorece la propagación de afecciones frecuentes en esta época. “Por ejemplo los piojos y los hongos, que se dan mucho en verano y en este tipo de lugares”, indicó, y remarcó que el contacto estrecho incrementa el riesgo. “Los chicos comparten elementos, están muy cerca, entonces sería importante controlar”, agregó.
En ese marco, la profesional planteó la necesidad de que una normativa municipal exija la presencia de personal de salud o controles básicos obligatorios en las piletas privadas que se alquilan al público. “A lo mejor sería como una leve revisión médica para tener en cuenta”, expresó, aclarando que no se trata de una medida restrictiva, sino preventiva. “Es un cuidado, no solo de un chico, sino del grupo en general”, afirmó.
La profesional también cuestionó la falta de medidas mínimas de higiene, que deberían ser exigidas por regulación. “Debería haber alcohol en gel, disponibilidad permanente para el lavado de manos y enseñar a los chicos que después de la pileta hay que lavarse las manos antes de comer”, señaló, evidenciando una ausencia de protocolos claros.
Otro punto crítico es el manejo de alimentos en estos espacios. “También hay que controlar cómo se conservan los alimentos”, sostuvo, remarcando que la higiene integral es parte de la prevención sanitaria.
Si bien reconoció que algunos padres pueden resistirse a este tipo de controles, La Licenciada consideró que la regulación es necesaria. “A veces los padres se molestan, pero es una forma de cuidado integral”, explicó, y agregó que la falta de reglas claras termina exponiendo a toda la comunidad.
Finalmente, fue contundente al señalar la necesidad de una intervención de las autoridades. “La supervisión de un personal de salud sería fundamental para el cuidado integral de la salud del niño y del grupo en general”, concluyó, dejando planteado un pedido concreto de regulación ante una actividad que hoy funciona sin controles, sin exigencias sanitarias y sin responsabilidad institucional, pese a la alta concurrencia de familias durante la temporada estival.

