La Iglesia Primitiva lanzó una campaña solidaria para asistir a comunidades wichi del chaco salteño gravemente afectadas por la crecida histórica del Río Bermejo. La colecta, que reúne alimentos, colchones, nylon y medicamentos, se extenderá hasta el próximo 17 de abril, día en que partirá una comitiva con ayuda hacia la zona.

“Las cinco comunidades están bajo el agua, están realmente en una situación crítica”, advirtió el pastor Ezequiel Paz, quien encabeza la iniciativa. Según explicó, las inundaciones alcanzaron incluso sectores donde “nunca antes había llegado la crecida”, arrasando con viviendas, animales y pertenencias.

La campaña, que se realiza por tercer año consecutivo, abarca a poblaciones como El Cocal, San Felipe, La Esperanza, El Destierro y Fortín Belgrano, ubicadas en el departamento Rivadavia. “Hemos tomado un cariño especial porque no solamente son aborígenes, sino también hay gente criolla. Para nosotros son hermanos en Cristo”, sostuvo el pastor.

Desde la organización destacaron la respuesta de la comunidad periqueña, que ya aportó ropa, alimentos y otros insumos. Sin embargo, en esta etapa final priorizan elementos importantes para la emergencia: “Nos está faltando colchones y nylon. Para nosotros es un nylon, para ellos es un techo”, explicó Paz. También remarcó la necesidad de medicamentos como analgésicos debido a enfermedades respiratorias, picaduras y otras afecciones derivadas de las condiciones climáticas.

Además de la asistencia material, el grupo misionero prevé realizar tareas comunitarias en el lugar. “Vamos con un equipo que corta el cabello a los niños, hace juegos y acompaña espiritualmente. Pero en esta ocasión queremos enfocarnos en las necesidades básicas”, indicó.

El pastor subrayó la importancia de la solidaridad colectiva: “La solidaridad no tiene fronteras. Nos tiene que unir como sociedad”. En ese sentido, convocó a otras iglesias, instituciones y vecinos a sumarse: “Unir fuerzas para ayudar a estas personas sería espléndido”.

En paralelo, la Iglesia Primitiva mantiene acciones solidarias en Perico, donde asiste semanalmente a personas en situación de vulnerabilidad. “Hacemos 500 platos de vianda solidaria cada semana. Nos llena el corazón poder ayudar al prójimo”, afirmó.

Finalmente, Paz dejó un mensaje a la comunidad: “Es abrir los ojos. La necesidad está a la vuelta de la esquina. A veces no es solo un plato de comida, sino escuchar al que está al lado”. Y concluyó: “Ser solidarios es dejar un poco el egoísmo y mirar al otro”.

Las donaciones se reciben en el galpón de la familia Solá, en el Loteo Solá, y en la radio ubicada en la intersección de calles Córdoba y Tucumán, en barrio San Miguel. También se puede coordinar la entrega a través de la organización.

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