Luego de reiteradas denuncias realizadas por integrantes de la Parroquia Inmaculada Concepción y vecinos de barrios, la denominada “Carpa Russet” suspendió su evento del día domingo. Según informó la organización, la decisión se debió a “condiciones climáticas adversas”.
Sin embargo, el argumento genera más preguntas que certezas.

Durante varias jornadas previas, el mismo espacio llevó adelante eventos en medio de tormentas eléctricas, incluso celebrando en redes sociales que “ni la lluvia los para”. Una consigna festiva que, lejos de ser épica, expuso a cientos de jóvenes y familias a riesgos reales, tanto por las condiciones climáticas como por la precariedad del lugar.

La ironía resulta inevitable:
¿Fue recién ayer cuando los empresarios a cargo del evento descubrieron que una tormenta eléctrica puede ser peligrosa?
¿O el riesgo solo se vuelve evidente cuando las denuncias ya no pueden ocultarse?

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NO a la reforma laboral

No se trata únicamente de una cuestión climática. Vecinos y referentes de instituciones y distintos sectores politicos advierten que estos eventos violan ordenanzas municipales, generan desorden, ruidos excesivos y afectan la convivencia, además de desarrollarse sin garantías mínimas de seguridad. Todo ello, sin respeto alguno por la Parroquia ni por los barrios linderos.

Distintos sectores políticos también señalaron las graves irregularidades con las que se vienen realizando estos encuentros. Frente a este panorama, la pregunta sugerente: ¿Qué esperan las autoridades para tomar cartas en el asunto?

El argumento del “derecho al trabajo” tampoco resiste un análisis serio. No todo lo que genera ingresos es automáticamente legítimo. Existen muchas actividades ilícitas que también dan trabajo, y eso no las convierte en aceptables ni legales.

Vecinos aseguraron que, de no modificarse la situación, iniciarán una recolección de firmas, ya que la problemática se repite cada domingo y se extiende incluso después de finalizados los eventos, volviendo la convivencia barrial sencillamente insostenible.

Un párrafo aparte merece el rol de gran parte de los medios locales, que no solo eligen silenciar los reclamos, sino que además intentan justificarlos repitiendo frases hechas y hostigando a la prensa crítica. En cualquier oficio y/o profesión, ese comportamiento tiene un nombre claro: mala praxis.

La situación es grave, los riesgos son evidentes y las denuncias están sobre la mesa. Es momento de dejar de mirar para otro lado.