A pocas semanas de que el Congreso abra la discusión sobre la reforma laboral, el diputado provincial Gaston Remy (FIT) cuestionó con dureza la iniciativa y alertó que su aprobación implicaría un fuerte retroceso en los derechos de los trabajadores. Según afirmó, lejos de generar empleo genuino, la reforma “profundiza” un modelo de precarización que ya fracasó en experiencias anteriores del país.

“Las reformas laborales en Argentina siempre fueron vendidas como la solución a la falta de empleo, pero el resultado siempre ha sido el contrario”, sostuvo Remy, al recordar los intentos impulsados durante los gobiernos de Carlos Menem y Fernando de la Rúa en dialogo con SKY FM 106.1 MHZ. En ese sentido, señaló que actualmente “tenemos un tercio de la fuerza de trabajo en negro y otro tercio bajo modalidades como el monotributo o el cuentapropismo, pero que vive como un trabajador, sin hacerse rico ni acumular”.

El legislador puso especial énfasis en uno de los ejes centrales del proyecto: el denominado banco de horas. “Cambian el criterio de la jornada laboral, que pasa a ser de 12 horas al día”, explicó, y advirtió que esto impacta directamente en el salario: “Si hoy trabajás 9 horas, la hora 9 se paga como extra; con esta reforma, hasta la hora 12 ya no es más hora extra”. Para Remy, esta modificación “ataca directamente el bolsillo del trabajador”.

Además, cuestionó la flexibilidad extrema en la organización del tiempo laboral. “La empresa puede hacerte trabajar hoy 6 horas, mañana 10 y pasado 4, siempre que cumpla las 48 semanales”, describió, y alertó que esto somete la vida cotidiana del trabajador a la decisión empresarial. “Tu disponibilidad de vida queda sujeta a lo que diga la empresa”, afirmó, mencionando las consecuencias familiares y económicas que esto genera, especialmente en tareas de cuidado.

Remy calificó a la reforma como “bastante esclavista en toda la línea” y aseguró que su verdadero objetivo no es crear empleo, sino “ahorrar gastos a las empresas a costa de la vida del trabajador y de su grupo familiar”. También advirtió sobre cambios en el sistema de indemnizaciones: “Si al patrón le sale mucho más barato despedirte, no aceptás y listo, te echan; hay tanta gente buscando trabajo que te reemplazan por otro”, comparando el esquema con “una picadora de carne”.

Finalmente, el diputado llamó a una reacción inmediata del movimiento obrero y social. “La reforma laboral no puede ser aprobada”, afirmó, y convocó a “imponerle a las centrales sindicales un paro el día que se trate, rodear el Congreso y manifestarse en todas las provincias”. En ese marco, advirtió que “no se puede tomar vacaciones frente a esta reforma, hay que prepararse durante el verano”, y planteó que el debate debería ir en sentido contrario: “Con el avance de la tecnología, habría que trabajar menos y tener más tiempo libre, no disponer del tiempo vital de los trabajadores”.