Editorial

El concejal Walter Cardozo volvió a hablar. Y, como siempre, esquivó el bulto. En una entrevista, en un medio local, el exintendente interino se puso el traje de víctima y se lavó las manos.

Según él, en sus casi nueve meses al frente del municipio, no tuvo tiempo de rendir cuentas. Dijo que fue una gestión compartida entre tres intendentes. O sea, todos gobernaron, nadie rindió, y él solo pasaba por ahí, pero nada de números y comprobantes.

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NO a la reforma laboral

Después, apuntó contra el actual intendente, Rolando Ficoseco. Le dijo mentiroso, lo acusó de todo… y sin ninguna prueba.

Cuando le preguntaron por la venta del terreno de los Bomberos Voluntarios de Perico, tiró otra perla: “Cumplí orden del Concejo”. Clásico. Si se firmó algo raro fue porque “me dijeron”.

Y para cerrar, lo mejor: “Tenemos las manos limpias. Los cobardes pagan medios para difamar”.La frase perfecta del que no explica, pero acusa. Del que se presenta como víctima. Del que cree que repetir “transparencia” alcanza… aunque no muestre nada.

Quien le habría tejido su contabilidad para justificar tamaño fraude, según voces maliciosas de su entorno, hoy atiende un discreto local a pasos de la feria minorista.
Cardozo no se hace cargo, los 80 millones no aparecen. Pero eso sí: cada vez que habla, queda más claro por qué debería hacerlo menos.