La falta de equipamiento para realizar estudios, las largas esperas en urgencias y las quejas por el trato a pacientes exponen el mal funcionamiento del hospital.
La situación del hospital Arturo Zabala vuelve a generar preocupación por las dificultades para acceder a determinadas prestaciones. Entre los problemas más denunciados aparecen la falta de equipos para realizar estudios de laboratorio, las demoras en la atención de urgencias y la necesidad de recurrir al sector privado para completar diagnósticos.
Recientemente, una familia que acudió con su bebé para realizarle un estudio no pudo concretarlo por la falta de un aparato específico.
A esto se suman las esperas de madres con sus hijos en el servicio de urgencias. La presencia de un cartel que anuncia atención las 24 horas contrasta con los reclamos por las demoras que se registran en determinadas ocasiones.
Equipamiento y atención bajo la lupa
La disponibilidad de equipos es una cuestión central para garantizar diagnósticos oportunos. Cuando un estudio no puede realizarse en el hospital, los pacientes deben buscar alternativas, con el costo y las complicaciones que eso puede representar para muchas familias.
También existen denuncias por el trato recibido en algunas salitas, donde, según los reclamos, los pacientes no solo encuentran dificultades para conseguir atención, sino que además reciben respuestas inadecuadas cuando buscan una solución.
Una embarazada denunció maltrato en la salita de Fátima
A los cuestionamientos por el funcionamiento de los servicios de salud se suma una denuncia por el trato recibido en la salita de Fátima, en barrio La Paz. Una mujer embarazada hizo pública su experiencia en redes sociales y relató que fue atendida de manera hostil por una recepcionista, con respuestas que describió como sarcásticas y burlonas.
Según su relato, decidió retirarse sin hacer escándalo y dejó pendiente un turno que ya tenía agendado. Su pareja regresó posteriormente para asentar una queja en el libro correspondiente y también se comunicó con el Ministerio de Salud de Jujuy.
La mujer aseguró que, tras el reclamo, la coordinadora del establecimiento se comunicó con ella de manera cordial y la jefa de la institución también la llamó para pedirle disculpas y garantizarle que una situación similar no volvería a ocurrir.
Sin embargo, el conflicto tuvo otro capítulo. La denunciante contó que, al regresar a la salita junto a su madre, esta intentó hablar respetuosamente con la recepcionista para pedirle mayor empatía. Según su versión, la trabajadora negó los hechos, la calificó de “mentirosa” y sostuvo que no tenía por qué tratar bien a las personas ni tener empatía con ellas.
“Si yo, siendo una mujer adulta, me sentí vulnerable, no quiero imaginar cómo puede sentirse una chica mucho más joven y embarazada, una persona mayor o alguien que no sabe cómo manejarse dentro del sistema de salud”, expresó la mujer al explicar por qué decidió hacer pública la situación.
La denunciante también afirmó haber presenciado anteriormente dificultades en el trato hacia adultos mayores y problemas para conseguir turnos. Aclaró que su reclamo apunta específicamente a la atención recibida por parte de la recepcionista y no al resto de los profesionales de la salita.

