El director de la Fundación Nuevos Tiempos, Dr. Ramiro Robaldo, advirtió sobre el impacto del bullying en niños y adolescentes y destacó la necesidad de detectar tempranamente las situaciones de violencia escolar. A partir de su experiencia de trabajo en escuelas de Perico, señaló que el hostigamiento puede expresarse de manera física, verbal, psicológica y también a través de las redes sociales.
El bullying constituye una problemática que requiere atención permanente por parte de las familias, las instituciones educativas y los equipos profesionales. Así lo sostuvo el Dr. Ramiro Robaldo, director de la Fundación Nuevos Tiempos, quien remarcó que el acoso escolar no debe ser considerado una simple pelea o una broma entre compañeros.
“El tema del bullying es un tema tan tremendo y que está haciendo tanto daño en la psicología de los chicos”, afirmó Robaldo durante una entrevista en «La Mañana» de Sky Fm 106.1 MHZ, al recordar el trabajo realizado junto a equipos municipales en establecimientos educativos de Perico.
Según explicó, la problemática fue observada tanto en escuelas céntricas como en sectores periféricos y rurales. “Nosotros hicimos un recorrido de casi todas las escuelas de Perico, primaria y secundaria”, relató.
El profesional sostuvo que las situaciones detectadas llegaron, en algunos casos, a niveles de extrema gravedad. “Lo hemos visto con una saña el tema que inclusive se continúa en el bullying a través de las redes sociales y se intensifica porque después se suman los padres de los alumnos, los padres en las redes sociales a insultarse entre sí”, señaló.
Una forma de violencia
Robaldo explicó que el bullying presenta tres características centrales: intención de provocar daño, repetición sistemática y un desequilibrio de poder entre quien agrede y quien es víctima.
“Es realmente un problema tremendo que tiene características muy claras, porque es una forma de violencia”, afirmó.
En ese sentido, remarcó que resulta fundamental trabajar de manera sostenida y con profesionales capacitados. “Esto es realmente algo muy grave y hay que trabajarlo muy, muy, yo les diría sistemáticamente y con equipos de profesionales que estén capacitados para tal efecto”, sostuvo.
El especialista describió distintas modalidades de hostigamiento. Entre ellas mencionó el bullying físico, mediante golpes, empujones, patadas o daños a objetos personales; el verbal, a través de insultos, apodos, amenazas, burlas y humillaciones; y el psicológico y social, mediante aislamiento, rumores, manipulación y exclusión.
También destacó el impacto de las redes sociales, donde las situaciones de violencia pueden continuar una vez finalizada la jornada escolar.
Señales de alerta
Uno de los principales desafíos consiste en detectar a tiempo cuando un niño o adolescente está atravesando una situación de hostigamiento.
Para Robaldo, una de las primeras señales aparece cuando el estudiante comienza a rechazar la escuela.
“Cuando el chico no tenga ganas de ir a la escuela, hay que preguntarle ¿qué te pasó?”, recomendó.
También llamó la atención sobre los cambios repentinos en el desempeño escolar. “A veces los chicos, algunos son muy tímidos o se la aguantan, siguen yendo a la escuela, pero tienen bajo rendimiento académico”, explicó.
En ese sentido, planteó que las familias deben prestar atención cuando un estudiante que anteriormente tenía un buen desempeño comienza a obtener malas calificaciones o a perder interés por sus actividades habituales.
“De repente hay una gran caída, también los papás tienen que sentarse, tomar tiempo, hablar con ellos”, sostuvo.
Otros signos pueden aparecer en el sueño, la alimentación y el comportamiento. Robaldo señaló especialmente la angustia, el retraimiento y la pérdida de seguridad para realizar actividades que antes se desarrollaban con normalidad.
“La angustia que se expresa sobre todo por, digamos, un retraimiento del carácter, falta de seguridad para hacer determinadas acciones que antes las hacía sin ningún problema”, explicó.
Pedir ayuda a tiempo
Frente a una situación de bullying, el profesional recomendó no afrontar el problema en soledad y recurrir a los adultos responsables y a profesionales capacitados.
Durante su experiencia en escuelas de Perico, Robaldo recordó que se desarrollaban reuniones con padres y estudiantes y que, en determinadas situaciones, se logró que los propios involucrados reconocieran el daño provocado.
“Muchas veces se han pedido perdón, se han pedido disculpas y las cosas se han resuelto. Lo importante es que no escalen y que los padres no ayuden a que esto escale”, afirmó.
Finalmente, dejó una recomendación concreta para las familias y las comunidades educativas: “El consejo es que busquen ayuda profesional si se les está teniendo el problema, que busquen esa ayuda”.

