La licenciada en Educación para la Salud Erika Miranda llamó a fortalecer la prevención de los consumos problemáticos desde una mirada integral, con especial atención a adolescentes y jóvenes, y remarcó la importancia de detectar cambios de conducta, generar espacios de diálogo y recurrir a profesionales e instituciones especializadas cuando sea necesario.
Durante una entrevista con SKY FM 106.1 MHZ, Miranda explicó que la prevención no debe limitarse exclusivamente al consumo de sustancias, sino contemplar también otros hábitos y comportamientos que pueden afectar la salud, como el uso excesivo de dispositivos tecnológicos y las dificultades para establecer límites.
“Hay que tener en cuenta que ese tipo de sustancias o hábitos, sobre todo, no solamente como el consumo de sustancias como el alcohol, el tabaco, sino que tiene mucho que ver con los hábitos”, señaló.
En ese sentido, sostuvo que resulta necesario ampliar la mirada sobre los factores que pueden incidir en la salud y prestar atención a las nuevas prácticas que atraviesan especialmente a las generaciones más jóvenes.
La importancia de reconocer cuándo un consumo se vuelve problemático
Miranda explicó que no todo consumo ocasional implica necesariamente una dependencia, pero advirtió sobre la importancia de observar cuando comienza a aumentar la frecuencia.
“No es que una vez que probaste una bebida alcohólica ya te hace dependiente o una persona alcohólica”, explicó.
Sin embargo, planteó que la situación requiere mayor atención cuando el consumo comienza a repetirse con mayor frecuencia.
“Cuando ya estamos viendo que pasa un poquito más seguido, que pasa ya prácticamente diaria, ahí estamos hablando de que se está determinando el tema del uso de estas sustancias”, afirmó.
Ante estas situaciones, consideró fundamental que la persona pueda reconocer lo que está atravesando y encontrar espacios donde pueda pedir ayuda y recibir orientación.
Familia y escuela, claves para la prevención
La especialista destacó el papel de las familias y de los espacios educativos en la detección temprana de posibles situaciones de consumo problemático.
Para Miranda, es importante que los adultos observen los cambios en el comportamiento cotidiano de niños y adolescentes y mantengan abiertos los canales de comunicación.
“Hay que tener mucho tacto, mucho de tacto en este sentido, de charlar, hablar”, sostuvo.
También advirtió que las respuestas basadas exclusivamente en el castigo pueden generar mayor distancia.
“La idea no es cerrar o castigar a los chicos, sino más que todo ya ver si está, sobre todo, y de ahí brindar las posibilidades de buscar otro tipo de ayuda”, explicó.
En ese marco, recomendó recurrir a instituciones especializadas cuando la familia o el entorno cercano consideren que necesitan herramientas para abordar la situación.
Señales de alerta: observar los cambios cotidianos
Miranda remarcó que la prevención comienza mucho antes de que aparezca una situación extrema y que los adultos deben prestar atención a las modificaciones en las conductas habituales.
“No solamente tenemos que llegar a un punto, a una señal de alarma tremenda cuando lo vemos, sino el diario de observar cómo se comporta, cómo se comunica”, manifestó.
Entre los aspectos a observar mencionó cambios en los horarios, aislamiento, modificaciones en la comunicación y comportamientos diferentes a los habituales.
No obstante, insistió en que la observación debe estar acompañada por diálogo y cuidado, evitando respuestas que puedan generar un cierre de la comunicación.
La prevención también implica construir hábitos saludables
La licenciada sostuvo que modificar hábitos requiere tiempo y un proceso gradual, por lo que consideró importante evitar la expectativa de cambios inmediatos.
“Es algo que tiene que construir, no solo por el momento de las situaciones que está padeciendo, sino para toda la vida”, expresó.
Desde esta perspectiva, planteó que la promoción de la salud debe incluir alimentación saludable, actividad física, vínculos sociales, descanso, autocuidado y un uso responsable de la tecnología.
Redes sociales e información: nuevos desafíos para los jóvenes
Miranda también hizo referencia al impacto de las redes sociales y de la información disponible en internet sobre las decisiones de los adolescentes.
“Hemos visto que los chicos, obviamente, tienen mucha accesibilidad a la información y, a la vez, están desinformados”, señaló.
Según explicó, los jóvenes pueden recibir información de pares o de personas que no cuentan con formación profesional, por lo que consideró necesario generar espacios donde puedan realizar preguntas y acceder a información confiable.
En este punto, destacó la necesidad de abrir el diálogo sin juzgar, especialmente cuando se abordan cuestiones vinculadas al alcohol, las drogas y otras conductas de riesgo.
Trabajo en red para acompañar a las familias
Miranda destacó además la necesidad de que las escuelas, los centros de salud y otras instituciones trabajen de manera articulada.
“La idea es que los padres se puedan acercar y se informen”, sostuvo, al tiempo que remarcó que las familias no tienen por qué afrontar solas este tipo de situaciones.
La profesional explicó que ante un caso concreto es necesario analizar cada realidad y realizar las derivaciones correspondientes, evitando respuestas automáticas.
“No es solamente ‘está consumiendo, ya está, le mandamos de una a la otra’, porque tenemos que indagar qué es lo que está pasando”, afirmó.
Y agregó que el abordaje debe ser “integral, interdisciplinario e intersectorial”.
Fortalecer autoestima, autocuidado y vínculos
Como factores de protección, Miranda puso en valor la construcción de vínculos saludables y el desarrollo de herramientas personales desde edades tempranas.
Mencionó especialmente la autoestima, el autocuidado, el autorrespeto, la capacidad de establecer límites y el respeto hacia los demás.
“La autoestima, el autocuidado, el autorrespeto, que es fundamental”, destacó.
Según explicó, fortalecer estos aspectos puede ayudar a que los adolescentes desarrollen herramientas para cuidar su salud y tomar decisiones frente a diferentes situaciones.
Un mensaje para jóvenes y familias
Finalmente, Miranda llamó a los jóvenes a informarse, cuidarse y prestar atención a las decisiones que toman, especialmente en contextos de reuniones y salidas.
“El control es importante, los límites son importantes, el uso responsable de toda cosa es importante también”, afirmó.
Para las familias que atraviesan una situación de preocupación, insistió en la importancia de buscar orientación profesional, escuchar y trabajar en red, en lugar de enfrentar el problema únicamente desde la confrontación.
Su mensaje central apuntó a fortalecer una prevención basada en información, diálogo, acompañamiento y acceso temprano a la ayuda, con una mirada integral sobre la salud y los factores que pueden proteger a niños, adolescentes y adultos.

