Por Marcos Huanca
La reapertura anunciada para el Día de la Madre vuelve a poner bajo la lupa al boliche del predio frente a la terminal. Después de un verano con peleas, incidentes y cuestionamientos por su funcionamiento, los que saben dicen que los dueños aprietan el pomo sin pensar atrás.
En la Carpa Russet parece que la fiesta sigue, aunque las explicaciones no lleguen al mismo ritmo. El boliche a cielo abierto se prepara para recibir una multitud este domingo, mientras persisten las dudas sobre las condiciones de seguridad, los horarios y la convivencia con quienes viven y trabajan en la zona.
Los antecedentes no son menores. Solo a modo de repaso rápido: en febrero, un joven recibió un botellazo en la cabeza durante una pelea a la salida del lugar. También hubo incidentes durante un espectáculo en el que la Policía utilizó gases para dispersar a una multitud que intentaba ingresar con entradas, en medio de momentos de tensión y personas afectadas.
A esa lista se suma la muerte de una persona que, según trascendió, trabajaba en tareas de seguridad. Las circunstancias del hecho y las eventuales responsabilidades requieren información oficial. No es un asunto que pueda quedar perdido entre una fecha y otra del calendario de eventos.
Las manchas también alcanzan las habilitaciones y las condiciones de funcionamiento. A su vez, exempleados denunciaron presuntas irregularidades laborales. Un conjunto de antecedentes que vuelve inevitable preguntar qué verificó el municipio antes de permitir una nueva convocatoria.
En las redes sociales, las críticas apuntaron contra el empresario “Guchi” Illescas. Los desbocados, sin pruebas, sueltan datos sobre presuntos vínculos con el concejal Pascual Ficoseco, hijo del intendente.
Antes de que vuelva a entrar el público, corresponde saber si la habilitación está vigente, qué inspecciones se hicieron y qué medidas se adoptaron para evitar que se repitan los episodios del verano.
Anunciar una fiesta es fácil. Garantizar que se desarrolle dentro de las normas exige controles y autoridades dispuestas a dar explicaciones. Eso resulta una molestia para los que se creen ser dueños de la noche en Perico.
Este domingo, la Carpa Russet podría volver a abrir sus puertas. Si todo está en regla, el municipio debería poder demostrarlo. Y si hay cuestiones pendientes, la música no puede servir para taparlas.

